Scorsese imita a Hitchcock

Hace algún tiempo, una profesora planteó en clase la pregunta de si un spot publicitario podría considerarse una obra de arte. Algo que hace años era impensado y que aún hoy para muchos puristas puede sonar como un pecado, es en la actualidad una pregunta absolutamente legítima ya que hace mucho rato que el cine publicitario sorprende, no solo a los espectadores, sino al mismísimo cine de ficción tradicional al entregar pequeñas piezas con fines publicitarios que resultan ser tremendas obras, dejando felices con los resultados tanto a la empresa que los financia como a la crítica cinematográfica. Esta vez, gracias a una empresa llamada Freixenet, Scorsese se permite un pequeño gran homenaje a Hitchcock.. El resultado se llama ‘La clave reserva’.

La historia es sencilla: Scorsese tiene en sus manos un guión de Hitchcock al cual le falta una parte. El director decide filmarlo rescatando a cabalidad la estética de las películas del maestro del suspenso pero, obviamente, saltándose la parte inexistente. Así nace un cortometraje cercano a los ocho minutos que mezcla ficción con documental, en el cual aparece incluso la inseparable montajista Thelma Schoonmaker en la sala de montaje con el director mismo, lo cual nos lleva de vuelta como espectadores a compartir la intimidad de una dupla que, aunque se diga que no es lo que era, ha producido en ese mismo lugar películas claves.

 

Si tuviéramos que hablar de las obsesiones de Scorsese, aparte de la violencia (reflejada en casi toda su filmografía) y la música (donde ha hecho tremendos documentales, sin mencionar los soundtracks de sus películas), no podemos dejar de mencionar su gran bagaje como amante del cine. Scorsese es un cinéfilo casi obsesivo que, afortunadamente, ha compartido su conocimiento a través de documentales que son verdaderas clases sobre cine americano (como la serie para televisión ‘A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies’) y sobre cine italiano (como el notable ‘Il Mio viaggio in Italia’).

 

Por esta razón, el “ejercicio” de imitar el estilo visual de Hitchcock resulta particularmente atractivo, considerando que se trata de un alumno aventajado a la hora de captar la esencia formal del director británico. Felicitación aparte merece el director de fotografía encargado de filmar toda la parte de ficción, la cual imita muy bien el look que podríamos definir como “Hitchcock a color”. Sin duda, la postproducción realizada y la música incidental se acercan temerosamente al estilo del difunto maestro, demostrando que la visualidad de Hitch resulta, hasta hoy, muy efectiva en términos narrativos.

Aquí puedes ver de qué estamos hablando

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