Clint Eastwood es un heredero del cine clásico, un alumno de Ford que, como tal, sabe contar historias, construir atmósferas y -aspecto clave en todas sus películas- dirigir actores. El Sustituto es una película de atmósferas, de actuaciones potentes y de un guión de primer nivel.
Quizás uno de los grandes logros de Eastwood radica en escoger a la gente adecuada. Sin siquiera mencionar a Angelina Jolie, a Jeffrey Donovan (quien de a poco va mostrando lo que es), o a los niños, me refiero a su production designer, James J. Murakami y a su director de fotografía, Tom Stern. Detrás de El Sustituto se siente una propuesta visual clara trabajada tan arduamente como la estructura del guión. Tom Stern, director de fotografía, quien también ha trabajado en Million Dollar Baby y Río Místico, logra dar a la imagen un peso y una oscuridad que evoca la pintura de esa época a través de los colores y el manejo de la luz.

Si en Río Místico veíamos la pérdida de la niñez, aquí vemos el otro lado: la madre que pierde a su hijo y no puede hacer nada contra eso porque el sistema, tal como está, no existe para ayudarla. En este sentido, la actuación de Jolie es potente. No sublime, pero suficientemente buena para lograr encarnar la impotencia.
El mejor momento de la peli: el relato del niño a la policía.