Un amigo me decía que el cine de Wenders era un acto poético pues mezclaba el cine alemán y el cine hollywoodense en cada película. No sé si podríamos hablar de un acto poético, pero lo que sí concuerdo es que el cine de Wenders siempre ha sido fruto de una mezcla extraña, trayendo consigo un cine muy particular. ’La Búsqueda’ es -valga la rebundancia- una búsqueda de sentido, de pasado, de lo que fui para ver lo que soy.
Howard Spence, un actor de westerns hollywoodense, huye de la filmación de su última película para reencontrarse con su pasado. En el camino, se entera que tiene un hijo, lo cual lo lleva a una búsqueda del pasado y de sí mismo, siempre con la presión de poder ser ‘pillado’ por la empresa productora que quiere terminar la película.
Se podría leer esta película como una autobiografía, considerando que Wenders hace rato que está radicado en Los Angeles y hace rato, también, que filma con plata gringa. Hablamos de un cineasta que tiene que turnarse entre una búsqueda artística y el cine como trabajo, como industria, a la cual hay que cumplir. Es una visión del cine poco romántica, donde el arte es una cuestión para románticos y lo que verdaderamente pesa es la plata, los seguros comprometidos, los horarios que cumplir.
La Búsqueda está lejos, muy lejos de ‘Paris Texas’ o de otros peliculones de Wenders… pero aún así, no es una mala película. El encanto lo trae en esos personajes que parecieran deambular entre ellos mismos y el mundo que habitan, y finalmente en ese eterno homenaje al cine clásico, al cine como sueño.
“Where is Howard? Who is Howard? He’s long gone, he’s long gone”