Un gran documental suele tener un tremendo personaje y esta no es la excepción. Philippe Petit rayaba por caminar sobre una cuerda -un cable mas bien- que ponía donde hubiera un lugar elevado para caminar. Un día, en el dentista, leyó que se construirían en Nueva York dos torres altísimas y en su mente comenzó a soñar sobre lo que sería caminar entre esas dos magnas construcciones.
Man on Wire está construido en base a relatos mismos de los protagonistas de esta historia, es decir Petit y sus amigos, mostrando como el espíritu del equilibrista francés logró motivar a sus secuaces, las miles de anécdotas que vivieron previo al momento, y finalmente como un artista es -en buen porcentaje- una expresión de voluntad en sí mismo, capaz de todo por llevar adelante su arte.
El documental es una alucinante invitación a jugásela, a vivir el presente y a soñar.
Gran documental! Notable la historia y maravillosamente relatado.
Merecido Oscar, de esas raras veces que le achuntan.