La exhibición en salas viene en descenso. Es innegable. Por mucho que el año pasado fue un buen año para el cine chileno, con reconocimiento en Cannes para Tony Manero y en España para La Buena Vida, las cifras hablan de un cambio en la forma de ver cine. No es que veamos menos, de hecho, creo que vemos más. El gran tema es el cómo vemos películas. Por eso una iniciativa como cinépata.com nace en el momento preciso.
Algunas cifras (todas del Proyecto “Oferta y Consumo del Cine en Chile”): la película chilena más vista del 2008 fue ’31 Minutos’ con 218.376 espectadores. Si comparamos con la más vista de Chile, Sexo con Amor, que tuvo 978.745 espectadores el 2003, veremos que el logro de la película de Aplaplac es bastante insignificante. Salgamos del cine chileno, porque el escenario para películas Hollywoodenses tampoco es tan bueno: la más vista del año 2008 fu Wall-e con 693.947 espectadores, mientras que la más vista del año 2004 fue Shrek 2 con 1.076.167. Es decir que en 4 años, las salas han ido perdiendo casi 400.000 espectadores… a 100.000 por año.
¿Y las películas ganadoras? ¿las que salen en diarios? Las cifras demuestran que su paso por todos estos lugares no apoya -de manera importante al menos- su paso por salas. Tony Manero hizo 88.124 espectadores y La buena vida hizo menos de la mitad, 41.126
¿Dónde están los espectadores entonces?, ¿estamos dejando de ver cine? La gente está descargando, comprando pirata, viendo por la red. Alberto Fuguet, escritor-director-blogger, decidió abrir un sitio para albergar películas que la gente pueda ver, descargar, compartir, etc. ¿Lo mejor? Es gratis. Sin ilegalidad, sin robo, gratis.
Creo que es un momento interesante pero que abre tantas preguntas como el nacimiento del cine digital. Muchos hablaron de la llegada del cine digital como la democratización del cine. Ya no era un lujo de tres o cuatro, ahora cualquiera con una cámara y un pc podría hacer una película (que sea buena es otro tema). La gran pregunta es cómo hacer que esas películas sean vistas y que, dentro de lo posible, sean financieramente viables.
Al parecer, la creatividad no está solo en la creación misma, sino en cómo hacer, ser visto y vivir de ello.