
Una película nace de uno, de un individuo. Como una idea que da vueltas, que gira, que crece. Luego -algunos dirán para bien, otros para mal- necesita de otras personas que ayuden a llevarla a cabo. ¿Cómo hacer que no se muera la idea en manos ajenas?
Woody Allen dice: “Una película es como una planta. Una vez que plantas las semillas, comienza a crecer orgánicamente. El director debe crecer al mismo nivel si quiere verlo completado. Debe estar preparado para tomar en consideración todo tipo de cambio. También debe estar abierto a los puntos de vista de otras personas. Cuando escribes estás solo en una habitación con un pedazo de papel: puedes controlar todo. Una vez en el set, es otro cuento. Todavía estás en control, pero necesitas la ayuda de otra gente para lograr esto. Esto es algo que debes entender, aceptar y apreciar. Y tienes que trabajar con lo que tienes. La determinación es una cualidad, pero la intransigencia es un error”.
Un homenaje a esas ‘familias’ o matrimonios cinematográficos:
Scorsese – Thelma Schoomaker, Woody Allen-Charles H. Joffe, Cassavettes-Rowlands, etc…