1. Hace casi un mes que terminamos de filmar ‘Salvarte’, mi primera película, es decir, llevo casi un mes de nueva vida. No es que hacer una película te transforme en otra persona ni mucho menos, pero creo que a la larga sí te cambia. Te enfrenta en un espejo donde indudablemente tienes que mirarte y eso conlleva sufrir un poco. Para los más cínicos –y afortunados- será menos. Para otros es más. Pero todos lo viven: nadie crece sin sufrir algo. ¿No es eso lo que buscamos al hacer cine acaso?
2. Al filmar muere aquello que habías escrito, que habías soñado e idealizado durante meses y nace un nuevo hijo. Una película que debes terminar y a la cual debes dar forma. Ya no hay vuelta atrás. Lo que hiciste bien y lo que no hiciste o hiciste mal pasará a ser un nuevo fruto. Algo muere para que tu película nazca: muere tu sueño y nace tu película.
3. El director crece a la par, o debe crecer a la par que su película.
4. Dirigir es un ejercicio personal que se hace en conjunto. El director es el ser más solitario del mundo.