Up in the air

En su documental ‘A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies’, Scorsese define a los directores de cine en varios tipos: el director como contador de historias, el director como ilusionista, el director como contrabandista y el director como iconoclasta. Luego de ver la última película de Jason Reitman me quedé pensando que quizás el director de ‘Gracias por fumar’ y ahora ‘Up in the air’ podría definirse -si su carrera sigue este camino- como un director contrabandista ya que, con una narrativa ágil y entretenida, se las ingenia para hacer de una película hollywoodense un vehículo para contrabandear historias sumamente personales. Si ‘Gracias por fumar’ era una historia sobre la paternidad, ‘Up in the air’ es una historia que tras la taquillera mirada de George Clooney habla de los proyectos de vida, de cómo nos planteamos a nosotros mismos y, finalmente, de pertenecer y ser. Todo disfrazado, como buen contrabando, bajo el disfraz de una película cool.

‘Up in the air’ es una historia de tránsito, de un personaje que habita y hace propios los ‘no-lugares’ que definía Marc Augé: los aeropuertos, las carreteras, el metro. Ryan Bingham, el protagonista de la cinta, vive en estos lugares como si fueran su casa y su verdadero hogar, en el que pasa la menor parte del año , es tan no lugar como los hoteles que frecuenta: con un clóset vacío, un blanco impoluto, un espacio que carece de toda familiaridad.

Con este escenario de fondo, el personaje de Ryan Bingham es bastante parte de su entorno: algo escéptico, que vive una vida cargando una mochila liviana, tanto de peso físico como emocional. Más que cinismo u otracismo, es finalmente una opción de vida y la película en sí es una revisión de esta forma de vivir. La gracia de Reitman es que lo hace con un lenguaje propio que ya venía presentando en sus películas anteriores, pero que en ésta sin duda pulió con creces. Además, la película se luce con notables actuaciones, un guión vestido con lo preciso, sin más ni menos y un elenco a la medida. Vale la pena verla.


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