Luego del éxito que ha tenido el reestreno re-masterizado y re-promocionado de “El rey león”, Disney ha anunciado repetir la fórmula con cuatro de sus clásicos en 3D: “La bella y la bestia”, “Buscando a Nemo”, “Monsters Inc” y “La Sirenita”. Al parecer, la tendencia de las secuelas estaría abriendo paso, afortunadamente, a otra quizás bastante más interesante: la de los reestrenos.
En rigor, no es nada tan nuevo y basta recordar la cantidad de ‘Versiones del director’ que se han hecho con películas clásicas para entender que es una forma de ‘estrujar ganancias’: no inviertes en hacer una película (porque está hecha), tu público está asegurado (por lo tanto, no hay un gasto tan significativo en promoción), y gracias a la tecnología, gastas un porcentaje muy menor en distribución gracias al formato digital DCP que evita reimprimir copias en 35mm (que tienen un altísimo costo). Es decir, se trata de un excelente negocio para Disney y, para nosotros como espectadores, una excelente posibilidad para todos aquellos que disfrutamos de niños estas películas.
Sin embargo, no deja de preocuparme: ¿no hay nada nuevo qué contar? ¿Tan mal estamos? En la era del cine digital, donde se producen más películas de las que se pueden ver, ¿no hay nada nuevo que nos puedan traer a las salas? ¿O es que nadie se atreve a arriesgarse con algo nuevo?
¿Qué hubiera pasado si en vez de financiar y hacer el Rey León o Toy Story se hubiera reestrenado La Cenicienta o Blanca Nieves? Claramente eran otros tiempos y como dije antes, se han dado cambios que antes no estaban. Sin embargo, pensar en el reciclaje de glorias pasadas como camino a seguir, por un estudio pionero en todo sentido como lo fue Disney en su momento, es lamentable.
Walt Disney al menos lo habría pensado dos veces.
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