Ella (llamémosla así) acompañaba a terapia, cada semana, a su pololo. Él (otro Él, no el mismo de la recién mencionada ‘ella’) le guardaba y administraba los ansiolíticos y antidepresivos debido al temor del psiquiatra porque su paciente sufriera una sobredosis. Otra historia -de otros ella y él- contaba que uno de los dos pololos había tenido que llamar al psicólogo de su pareja a las tres de la mañana por una discusión que, si bien para cualquier pareja podía considerarse como común, en este caso pasaba a ser cuestión de vida o muerte.
‘Salvarte’, mi primera película, habla de un pololeo en el que uno de sus miembros sufre de depresión, explorando qué se esconde tras una relación así y cómo es la dinámica de una pareja que carga día a día con un peso como ese.
Pocas veces he salido tan desilusionado de una sala de cine como luego de la última película de Peter Jackson. ‘Desde mi cielo’ no es más que una combinación de imaginería ordinaria, basado en un uso de recursos técnicos que olvida su primera función: contar una historia y, lo más desagradale de todo, es que conlleva un nivel de cursilería visual que roza el sin sentido y se encuentra a sí mismo en la tierra del mal gusto.
Los famosos ‘Oscar de la tele’ fueron entregados anoche en Los Angeles, en una ceremonia como siempre rimbombante que estrenó conductor nuevo (Neil Patrick Harris de ‘How I met your mother’). Si bien hubo algunas decepciones -la notable ‘Dexter’ no se llevó nada- sí se consolidaron la brillante ’30 Rock’ y ‘Mad Men’ de HBO, que se repite el plato del año anterior. De hecho, la serie de Tina Fey estaba nominada en 22 categorías este año y Mad Men en 16. Si bien la última no fue de las mejores temporadas de Dr. House, este año volvió a salir con las manos peladas: esta fue su cuarta nominación y, nuevamente, no ganó nada.
Hace rato que quería hacer este post. Hace rato que consideré justo hacerlo. Solo para hacer pause y fijarnos en una bonita, inteligente y gran actriz. La gente que escoge bien con quién y en qué películas se mete siempre ha merecido mi respeto. Tenemos a un Nicolas Cage que se mete en… bueno, cualquier cosa. Pero también existe gente como Catherine Keener. Decidí a postear cuando Catherine se me apareció hasta en la sopa… pero en la buena sopa. Esa que ya quisiera yo hacer. 
Tengo mis dudas sobre la veracidad de lo que leí, por que como muchos saben, el ‘día de los inocentes’ en EEUU (conocido también como April’s Fool) es a principios de abril, lo cual a veces genera noticias que no son tal. Sin embargo, la noticia publicada en el Huffington Post dice que el padre de Rubina Ali, la niña de nueve años de Slumdog Millionaire, planea darla en adopción a cambio de varios millones de rupias (según el medio, algo así como 200.000 libras esterlinas… sobre los 291.000 US$ ).
Yo me muero por Gena Rowlands, decía Fito Paez. Me sumo a las palabras, no queda otra. Estaba revisando unos videos en Youtube y apareció este pedacito de actuación. Tremendo. El master Cassavetes saca lo mejor de Rowlands y de Peter Falk (antaño conocido como Columbo). Para quienes no la han visto, Gena (-¿te puedo tutear?) es Mabel Longhetti, una esposa que se ve superada por la locura. Su marido, Nick Longhetti debe tomar la decisión de internarla. El momento ocurre frente a la madre de Nick y el doctor de la familia.
Hace unos días que he estado viendo una serie de HBO que no pude ver cuando la transmitieron y que ahora me doy el lujo de ver dosificada. Se trata de ‘In Treatment’, una humilde serie sobre un psicólogo y sus diferentes pacientes. Si bien logró algo de prensa, no recibió comentarios muy positivos e incluso se habló de la ‘serie más autoindulgente de HBO’. Digan lo que digan, In Treatment -producida por Mark Whalbergh, sí, el actor- lleva el drama a su mínima expresión (dos personas en una locación), obligando a los actores a navegar por esa fínisima línea roja que separa la buena actuación de una realmente muy mala.
Clint Eastwood es un heredero del cine clásico, un alumno de Ford
Hubo un tiempo en que yo defendía a Héctor Noguera. En serio, dijeran lo que dijeran, yo lo defendía. Lo vi varias veces en el teatro y hasta en una oportunidad me acerqué a él por que su actuación me pareció demasiado buena (fue en Novecento, si mal no recuerdo). Pues bien, aunque no me arrepiento de lo que hice, pasa el tiempo y uno se comienza a poner más exigente en todo sentido. Tal como uno deja ciertos hábitos, como el vino en caja, dejé de creer en Noguera. Nada personal, de hecho, reconozco que tiene sus momentos, pero simplemente me aburrí de verlo actuando de sí mismo una y otra vez. Más que del actor, me aburrí de quienes son siempre ellos mismos al actuar. Pensemos en alguien como Richard Gere, ¿qué diferencia hay entre el Richard Gere de Pretty Woman y … no sé, cualquier película donde actúe él?