Synecdoche, New York

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Cuando uno ve películas como ésta cae en el maldito juego de las expectativas ¿Cómo hablar suficientemente bien de una película para motivar que la gente la vea y al mismo tiempo no ser muy categorico para que al verla no hayan demasiadas expectativas que cumplir? Solo diré que como buena película que es, ‘Synecdoche, New York’ aguantó una segunda revisión. No solo la aguantó: me dio razones para una tercera. El debut en la dirección del genio Charlie Kaufman -guionista de Quieres ser John Malkovich y Adaptation- es una película sincera y sin pretensiones, que no teme meterse en aguas profundas. Sigue leyendo

Santos

santosSantos debe ser una de las películas más esperadas del año para quienes seguimos de cerca el cine chileno. Como era de esperarse, el resultado es una rareza, un mejunje  cinematográfico tan extraño y variado como las influencias que lo nutren. Si bien se percibe un espíritu narrativo que apunta más allá de lo que fue Promedio Rojo (primera película de Nicolás López), la película se queda corta a la hora de resolver lo que había prometido. Sin ser una mala película, pudo haber sido más. 

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Niños directores (y trailer de Zombie Girl)

zombie_girlHace poco leí en algún diario sobre el director de cine más joven del mundo: un pequeño niño de la India llamado Kishan Shrikanth, quien comenzó actuando en cine a los cuatro años y ahora, con solo nueve, estaba rodando en Bolywood su primera película basada en un cuento que él mismo habría escrito. Del otro lado del mundo, en EEUU una niña llamada Emily Hagins, de doce años, estrenó su primera película, una historia de zombies llamada ‘Pathogen’ (la cual se puede comprar a solo 8 dólares). ¿Papás ambiciosos o hijos ambiciosos? Quien sabe.

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Secretos

Me ha costado seguir la pista de cada estreno chileno del año, en parte por falta de tiempo y –en gran parte- por que este año han habido más estrenos chilenos que nunca. Me la jugué por la menos publicitada, menos galardonada y quizás más chilena. Es cierto, no he visto las demás, pero éste es quizás uno de los largometrajes criollos más chilenistas que hay: sin sexo, sin lenguaje en coa, sin nada de aquello, logra capturar asuntos esenciales que otros no han sabido captar. “Secretos” de Valeria Sarmiento.

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The Bridge

Chocante, intrigante, sugestivo, y algo morboso. El estreno de esta semana en los martes de documentales que transmite HBO, llamado “The Bridge”, no es una obra maestra e incluso se podría decir que se hace algo floja a ratos. Sin embargo, la película cumple con la premisa de tener un tema universal tratado de manera local: el suicidio en el puente Golden Gate de San Francisco.

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Lo Bueno de Llorar

El tercer largometraje de Bize se perfilaba, al igual que sus largometrajes anteriores, como un experimento desafiante en todo sentido, con la diferencia de que este proyecto requeriría, aún más que los dos anteriores, un prolijo trabajo de guión, no a nivel de diálogos si no más bien de acciones. El resultado es interesante, sin embargo hay algo que pareciera no andar bien. No sabría decir si es el guión, la falta de unidad o que simplemente la película terminó como una buena idea que se quedó corta en su ejecución.

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Klimt

Analizar el cine de Raúl Ruiz es complejo desde cualquier punto de vista, principalmente debido a que hablamos de un autor particular que responde a cánones muy diferentes a los que sigue la industria hollywodense y que además, como propone en su ‘Poética del cine’, se intenta alejar del paradigma aristotélico según el cual el conflicto es lo que mueve al relato. Este aspecto lo hace ser un cine difícil de ver, sin embargo sumamente atractivo visualmente hablando, plagado de alegorías y de dobles lecturas.

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El Orfanato

Cuando uno adquiere el gusto por el cine y éste se comienza a transformar en una pequeña (o a veces gran) obsesión, se adquiere también un ojo crítico que convierte sistemáticamente cualquier obra cinematográfica en objeto de análisis. Es entonces cuando el gozo ante una buena película muta, pasando de una mera fascinación sensorial y la entretención que esta produce a la fascinación que da una obra de arte bien construida.

Al enfrentarme a “El Orfanato” llegué con mi ojo crítico y salí como un niño, gozando cada parte de la película, asustándome como hace tiempo no me asustaba en una sala de cine y dejando de lado toda acidez objetiva, toda búsqueda de errores de construcción dramática y, simplemente, entregándome al juego que proponía el director Bayona.

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