Siempre he tenido algunos conflictos con las adaptaciones. He visto libros morir en el cine y otras obras tantas elevarse a niveles que sus propios autores quizás no habían imaginado. Es el eterno debate sobre la posibilidad real de la adaptación, debido a la brecha producida por las diferencias en el lenguaje propio de cada medio, que muchas veces parecieran dificultar la homologación de las experiencias que cada soporte trae consigo.

La posibilidad de hacer un teaser de mi primer largometraje nos hizo viajar a mí y a un pequeño grupo de jóvenes talentos al lago Rapel, en parte para soltar la mano, en parte para jugar, y quizás lo más importante: para traer imágenes que nos permitan armar un teaser, algo así como un adelanto de lo que vendrá.
Inspirado por el personaje de John Cusack en “Alta Fidelidad” y su manía de clasificar el mundo en listas (desde la música hasta sus rupturas sentimentales), sumado al cansancio de escuchar referencias en conversaciones, libros, o incluso películas sobre determinadas obras cinematográficas que uno “debería haber visto” por pertenecer al acervo cultural mundial, lo cual hace que desconocerlas sea un sacrilegio, decidí realizar una lista de películas que “debería ver antes de morir”. Basándome en diversos libros e intentando no obtener inspiración en esas malditas listas que todos los años promueven “las mejores 100 películas del mundo” como si el “mundo” fuera Estados Unidos, me aboqué a una tarea que solo tendría como resultado un producto: insomnio. 